Blog de Mariajoseduranchung

Blog personal

Noticias y comentarios personales

Es momento de hacer una pausa y educar por el bien de la sociedad en Colombia.

Escrito por Mariajoseduranchung 11-03-2018 en opinión. Comentarios (0)

El abuso infantil es cuando un padre o cuidador, sea ​​a través de la acción o falta de acción, provoca lesiones, muerte, daño emocional o riesgo de daño serio a un niño. Hay muchas formas de maltrato infantil, incluyendo negligencia, abuso físico, abuso sexual, la explotación y el abuso emocional. Esto dicen medios como ChildHelp de entrada a su plataforma de “ayuda infantil”.


De entrada nos hacen una distinción entre diferentes tipos de abuso, Wikipedia, plataforma web más utilizada por niños y jóvenes para informarse sobre cualquier tema, los separa en 5, en los que cala: abuso físico, sexual, emocional, abandono emocional, o abandono físico, acto seguido, Wikipedia entra en detalles como síntomas de alarma para identificar si algún niño sufre de abuso.


En Colombia, según informe de medicina legal en el año 2017,  Cada hora se están realizando 3 denuncias sobre abuso a menores, a lo que me pregunto, ¿Si esto es de quienes lo reportan, que de esos chicos que se callan?


Callar es uno de las peores situaciones cuando de abuso de cualquier tipo se habla, el silencio es la voz de los victimarios, son el recurso que le dan camino a las personas con malas intenciones de dañar y maltratar, y en Colombia no estamos haciendo nada.


En el país, los medios de comunicación tienen conocimiento de todos estos casos, y con ayuda del Estado, han estado visualizando el problema y creando campañas para darle una voz a los niños y abrir los ojos de los adultos.


Quienes recurren al perpetuo silencio, al esconder su lamentable situación, son los niños, y en los casos más aterradores, las familias quienes encubren a los victimarios. ¿En realidad creemos que la solución es hablarle a los adultos? Un gran porcentaje de las estadísticas de medicina legal, apuntan a que los adultos son quienes, a sabiendas, abusan de cualquier tipo de los niños, o en algunos casos quienes encubren al papá, padre de la parroquia, profesor, etc.


Un artículo del diario El País, menciona que en muchos lugares del mundo están trabajando en la posibilidad de educar a los niños sobre el abuso, y de esta manera, enseñarles innumerables posibilidades de defensa, en caso de ser necesario. Sin embargo, en países como Colombia, está prohibido este tipo de educación a chicos que se encuentren entre prekinder y quinto de primaria, por la posibilidad de que los chicos se aterroricen. ¿Qué sería entonces más aterrador?, yo creería que la posibilidad de que alguien intente abusar de estos chicos, y ellos en su total inocencia, lo permitan y luego callen.


Mi blog

Escrito por Mariajoseduranchung 11-03-2018 en opinión. Comentarios (0)

Hoy escribiré mi análisis a modo de reflexión, haciéndole honor a la plataforma para la que subo mis letras, mi blog.  Soy una estudiante de Periodismo , y como tal, me gusta consumir prensa a mi antojo. Hace unos días leí un pequeño artículo titulado Exlatinos, de una de mis periodistas favoritas, Leila Guerreiro, que de entrada me llama la atención.


Esa mañana, la mañana que leí el artículo, era un día que no empezaba por buen camino.

A mi casa no llegaron ciertos productos que hacen parte de mi canasta familiar, debido al cierre inminente de la única tienda que me queda cerca. Me llegaron los rumores de que el señor jorge, propietario de la tienda, no abrió debido a un problema sobre la propiedad, al parecer un grupo de personas se creía dueño de pedacito de tierra del señor únicamente por haber trabajado en el lugar por más de una década, Esto me hizo pensar en dos cosas: 1. el problema de tenencia de tierras en Colombia es todo un asunto cultural que trasciende a la historia misma del país, y 2. el estar por mucho tiempo en un mismo lugar puede generarnos un aislamiento de la realidad.


Pero bien, este artículo me vino como anillo al dedo para no culpar a los trabajadores de don Jorge de no poder desayunar lo que había planeado para mi mañana. Leila habla de su experiencia visitando el norte del continente, en Estados Unidos, país reconocido por su supervivencia a costas de inmigrantes provenientes del sur del contienente, los llamados latinos.


Para nadie es un secreto que la migración da cabida a la creación de amplias comunidades que no pertenecen al linaje sanguíneo del territorio, pero sí de una nacionalidad. Para ser más clara, hijos y familias de inmigrantes que, aunque sus padres vienen de otras partes tienen una única nacionalidad por haber nacido dentro del país al que llegaron sus ancestros. Los llamado exlatinos, según Leila.

Pero, ¿cúal es el problema?, y ¿qué relación tiene este artículo con la situación de esa mañana?. La respuesta es simple, el personal aeroportuario de los estados unidos está plagado de latinos y exlatinos, que maltratan y dañan a los mismos latinos que llegan al país del norte, tal vez con ganas de visitar sus majestuosidades turísticas, o, como sus ancestros, buscar mejores oportunidades para vivir. Esta situación, al igual que la de don Jorge con su localito, es un vívido ejemplo de cómo las personas al considerar un territorio nuestro deshonramos nuestros sentimientos iniciales y nos empoderamos negativamente de las situaciones.


Toda esta situación data desde mucho tiempo atrás, desde el colonialismo, donde nos implantaron el concepto que lo exterior es mejor, más educado, más merecedor de éxito y por ende, los del exterior tienen más derechos sobre nosotros. El caso del maltrato aeroportuario, de por sí, ya es malo, y me atrevería a decir que es el reflejo mismo de las palabras de rechazo, en reiteradas ocasiones, por el presidente de los Estados Unidos Donald Trump.


Para concluir, quisiera citar las palabras que marcan el cierre del artículo de Leila, esto con el fin de hacer un llamado, no solo de mi análisis ante la situación de los latinos en los estados unidos, sino también, un llamado a las personas del mundo que propagan el odio. La cita es: “Se habla por estos días de los insultos de Trump contra ciertos países. Se habla, desde hace rato, del muro que pretende levantar como el mayor símbolo de su lucha retráctil contra la invasión de los bárbaros. Ya no hacen falta el muro ni los insultos: estar transformando a las antiguas víctimas en victimarios, a los antiguos oprimidos en orgullosos guardianes del reino, es su triunfo repulsivo, magno”


¡Colombia corrupta, nos matas!

Escrito por Mariajoseduranchung 11-03-2018 en Análisis crítico. Comentarios (0)

Las formas discursivas en Colombia se han transformado, y como todo cambio comunicacional requirió de un sin fin de procesos sociales que han permeado nuestra sociedad. La corrupción en el país no es un juego, es una realidad que llena de miseria todo el territorio y aporta a que la brecha de desigualdad sea cada vez mayor.


No es nuevo decir que Colombia es un país muy desigual, aun a pesar de tener las ventajas naturales que le ayudarían a una economía estable. Tampoco es nuevo, el hecho de que el poder en Colombia se concentre para muy pocos sectores y grupos de familias específicas que no pretenden ceder el control o brindar oportunidades para compartirlo.


Es así, como el poder ha jugado un papel muy importante en términos de comunicación y discurso hegemónico implantado en Colombia. El sector de la salud, por ejemplo, es un sector que ejerce un poder casi que divino, sobre las personas, pues como dicen popularmente: ni con la salud ni la comida se juega, aunque en Córdoba no entiendan la importancia del dicho.


La emisión de noticias de las 6 de la mañana del canal RCN, dio a conocer el caso del cartel del sida ubicado en la clínica Comfacor. La entidad prestadora del servicio de salud cobra al Estado el dinero requerido para las medicinas de las personas que padecen sida, dinero que los pacientes ganan mediante tutelas impuestas por ellos mismos, y aún después de su fallecimiento la entidad sigue cobrando al Estado sin control alguno sobre ello, logrando el robo total de más de 45.000 millones de pesos anuales por fallecido en esta enfermedad.


Este caso tiene claramente la palabra corrupción por todos lados. Primero hacen que las personas enfermas luchen por su derecho de vida digna y consigan sus medicinas, después roban al Estado en nombre de aquellos que murieron en su lucha contra la lamentable enfermedad. No hay perdón de Dios dirían los creyentes, pero sería más preciso decir, no hay perdón del pueblo.


Como al inicio de mi análisis, el discurso mutó, cambió según el contexto de corrupción que sosiega a la sociedad  colombiana. Las investigaciones del caso particular del Cartel de Sida o VIH han provocado un sin fin de conclusiones. Por un lado, se dice que la culpa es de la clínica prestadora de salud en Córdoba, pero otros canales informativos aseguran de la presencia de funcionarios del ministerio de salud cobrando jugosos cheques que supuestamente provenían del dinero robado de los ya fallecidos y nosotros, quienes pagamos los impuestos de la salud.


Como dice el portal informativo El País, “La ira y el rechazo que producían las noticias de masacres, desplazamientos y desapariciones en las regiones de Colombia por la guerra han dado el relevo a la indignación por la corrupción”. Este es solo un ejemplo de como no solo nos roban dinero, nos roban nuestros derechos civiles ganados años atrás y que tanto ellos como nosotros debemos tenerlos por igual. La indignación, protesta y reclamo es necesario para poder lograr una cercanía a la equidad en el futuro del país. No contenemos a las sociedades del mañana.


Víctimas reconstruyen sus casos. Reconstrucción de la idea en sí.

Escrito por Mariajoseduranchung 11-03-2018 en Análisis crítico. Comentarios (0)

Las drogas y sus usos son tan antiguos como nuestra cultura misma. Las personas estigmatizamos tantos temas como sea posible, “para prevenir posibles catástrofes o fenómenos mundiales”, pero en realidad en qué conlleva el uso de las drogas en la cultura del hoy.


Para muchos sería fácil decir que las drogas solo hacen parte de la población joven, que es solo una etapa que forma parte de la experiencia de vida que forja el carácter o el criterio hacia el mundo. Para otros las drogas son las que forjan el camino hacia la deshonra y el fracaso de alguien. Pero para quienes prestan  atención a las palabras se darán cuenta que todos hemos sido jóvenes, y que las múltiples ideas y movimientos que surgen en la juventud son los que mantienen la sociedad y crean las sociedades utópicas.


Para quienes llevan mi hilo conductor y siguen mi idéa, esto es una crítica al concepto mismo que los medios y los pueblos hacen sobre las drogas. El concepto erróneo que tenemos sobre la palabra misma, el dogma.


La palabra droga, según la rae, es una sustancia que se utiliza con la intención de actuar sobre el sistema nervioso,  cuyo fin es potenciar el desarrollo físico o intelectual de las personas.


Las drogas se crearon, y como invención responde a una necesidad, un dolor que sosiega a las personas. Todos utilizamos las drogas, todos las necesitamos en algún momento de nuestras vidas. Una cirugía, por ejemplo no sería posible sin algún miligramo de estas, o las famosas píldoras para el dolor, de las que muchas personas abusan y toman de a 2 por día, forman parte de nuestras rutinas diarias no serían posibles sin el uso de las drogas.


El portal web de El Tiempo lanzó una noticia “in-formativa”, así con el  guión, porque más que informar, forma sobre una conducta que debemos seguir “por el bien común” alrededor de las drogas. El pasado 24 de enero, la plataforma de noticias más importante del país, según el DANE, sacó a la luz un podcast acompañado de un escrito, en donde se les dá voz a las víctimas de la droga llamada Burundanga.


Si bien, la escopolamina es utilizada para fines vandálicos, de su creación dependen muchas necesidades que rodean la existencia misma del ser humano. Sus principales usos son:


  1. Prevenir y tratar el mareo, las náuseas, colitis y los vómitos provocados por los diferentes medios de locomoción.

  2. Por su acción sedante sobre el sistema nervioso central, se usa como antiespasmódico y como analgésico local.

  3. Para provocar dilatación de la pupila en exámenes de fondo de ojo.


Así pues, la droga no es un problema, es una solución. El problema somos las personas, que cuando queremos hacer daño, lo logramos utilizando herramientas que no se crearon con el fin de dañar al otro.



El culpable es el activo, no el pasivo

Las personas usan las drogas, las usan para ayudar a su salud, para sobrellevar sus rutinas diarias. Las personas usan las drogas, la usan para noquear a alguien y robarle sus pertenencias, para dejar inconsciente a una mujer y poder violarla.


En las noticias que rodean el uso de las drogas, todo el peso de la ley popular recae sobre la droga, el producto, el instrumento; esto se dá gracias a que los medios informativos, sin importar el canal de distribución, adjudican a su tono un misticismo y prejuicio sobre la palabra en sí, pero no podemos decir que el culpable de una muerte por puñalada es un cuchillo o la creación del cuchillo, es de quién usó este instrumento para matar.


Dentro de los relatos del podcast, que hace parte de la noticia del portal informativo ElTiempo.com, un hombre dice: “finalmente un carro, dentro la aplicación uber, acepto mi servicio y me recogió. desde que yo entré al carro me sentí incómodo... el carro frenó en un momento porque unos taxistas le cerraron, al día siguiente me levanté en la calle sin zapatos, ni billetera ni celular”, acto seguido, la voz que guía el esquema interviene y hace énfasis a que eso solo puede pasar con éxtasis, aún a pesar que el doctor personal del involucrado se haya negado a hacer las pruebas respectivas para comprobarlo.


¿Qué pasó en esta situación?, la noticia en sí no le otorga ningún significado a la víctima, no reivindica sus derechos como debería o como dice en su titular. La noticia habla sobre la droga, que es mala y por eso se presta para robar. ¿Qué pasó con el conductor uber?, ¿dónde están las investigaciones del caso?, No se sabe, nunca dice. Lo que sí dice es mucho sobre la ignorancia del tema de las drogas y los prejuicios implantados dentro de la sociedad a una palabra que su significado es diferente al que nos siembran.